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Crecimiento económico no es desarrollo

Las trampas del modelo de desarrollo business as usual

Publicado: 2016-12-10

¿Qué puede causar futuros tan distintos para la humanidad? Respuesta corta: el paradigma que les dio origen. Estas y muchas más posibilidades conviven hoy en día, y debemos preguntarnos qué paradigmas queremos que inspiren nuestra historia.

Hay algo realmente equivocado en la manera en que entendemos quienes somos y nuestra relación con la Tierra cuando nos consideramos seres separados de la naturaleza, una especie superior que debe conquistar la Tierra, cuando hemos sido entrenados para entender un mundo mecánico y determinista. Y aún así esos son los paradigmas de nuestro modelo de desarrollo dominante.

Por supuesto, la burbuja de progreso humano empieza a quebrarse, y crisis a distintos niveles, ecológicos, espirituales, sociales emergen.

Pero calma, siempre podemos basar todo nuestro proyecto civilizatorio en otros paradigmas, una historia que no nos separe del resto de la vida en la Tierra, ¿verdad?

Sin embargo, muchas alternativas que surgen para replantear nuestro modelo de desarrollo, bajo el paraguas del ahora popular nombre “desarrollo sostenible”, son insuficientes o están fallando porque los científicos y tomadores de decisiones intentan adoptar soluciones dentro del mismo paradigma de pensamiento y reafirmando la misma visión del mundo que amenaza la sostenibilidad de nuestra especie, en primer lugar.

Entonces, ¿qué modelo de desarrollo representa un verdadero cambio paradigmático?

Las distintas visiones de desarrollo que conviven hoy en el mundo, tienen origen entre 2 polos paradigmáticos: antropocentrismo o ecocentrismo, y reduccionismo o complejidad.

Si quieres saber más sobre estos paradigmas, aquí mi anterior artículo.

Así, podemos distinguir 3 visiones de desarrollo dependiendo de su ubicación en un espectro que va del paradigma antropocéntrico y reduccionista al paradigma ecocéntrico y de la complejidad:

La visión de desarrollo bussiness as usual (BAU) está fuertemente anclada en un paradigma reduccionista y antropocéntrico.

El desarrollo sostenible conservador llamado también “sostenibilidad del status-quo” a distintos grados sigue anclado fundamentalmente en un paradigma reduccionista o antropocéntrico.

Solo el desarrollo sostenible regenerativo o también llamado “sostenibilidad regenerativa” emerge de un nuevo paradigma ecocéntrico y de la complejidad.

Este es el 1er artículo de una serie de 3 artículos en los que exploraremos estas tres visiones de desarrollo. Para reconocer la trampa de pensamiento que está detrás de la visión de desarrollo sostenible conservadora es clave primero entender las raíces del modelo de desarrollo dominante, que nos está conduciendo claramente a un colapso civilizatorio.

El desarrollo BAU y la receta para la auto-destrucción:

Este es el modelo de desarrollo que probablemente está detrás de un par de futuros distópicos como los vistos en Mad Max, Elysium, Wall-e, y de un par de películas zombie. Lo pondremos así: ¿cuál la receta para un futuro distópico? un poquito de antropocentrismo y otro de reduccionismo. El modelo de desarrollo concebido bajo estos paradigmas es llamado desarrollo “bussiness as usual” o BAU.

El desarrollo BAU es aquel que plantea un crecimiento económico constante fuera de los límites de la biosfera y alienante de la naturaleza humana, sin ningún “marco científico robusto” como justificación. Y diré esto de una vez: no hay futuro para la especie humana bajo este modelo de desarrollo. O dicho de otra manera, el futuro es un colapso civilizatorio.

¿Por qué? porque las creencias antropocentristas y reduccionistas en las que se basa este modelo de desarrollo son incompletas, erradas y contraproducentes para nuestra propia supervivencia:

Este modelo de desarrollo BAU está construido sobre el supuesto antropocentrista de que el hombre está separado de la naturaleza y, por lo tanto, el desarrollo humano es independiente del bienestar de la biosfera; además como se considera al hombre como la especie dominante, el desarrollo es equivalente a la conquista de la naturaleza.

Así el sistema económico es un circuito circular de bienes y servicios entre empresas y hogares, que corre virtualmente independiente de la biosfera. Podríamos estar en Marte y la economía no lo sabría. Además, la aproximación reduccionista de la economía conduce al supuesto de que el progreso humano es material y lineal. Por eso, el desarrollo humano es frecuentemente equiparado con la acumulación de riquezas materiales, y el desarrollo de la sociedad está orientado al crecimiento económico, es decir al continuo incremento del PBI.

Por otro lado, hemos construido un sistema lineal de explotar- producir- consumir — desechar, que es incompatible con los ciclos circulares de la naturaleza, y que le ha dado forma incluso a nuestra cultura, a nuestro mismo estilo de vida, un estilo de vida que confina a las personas a una rutina de trabajar para producir, ganar dinero para consumir y desechar constantemente.

Pero nuestro sistema lineal ocasiona un deterioro de la biosfera debido a la sobreexplotación de recursos para la producción y a la generación de residuos (en la cadena de producción y en el consumo) que deterioran la capacidad de los ecosistemas para proveernos de servicios ecosistémicos, como el agua potable, aire respirable, suelo fértil, polinización y clima estable, por nombrar algunos (Senge, 2010), de los cuales, por cierto, depende la vida humana en el planeta.

Del mismo modo, el desarrollo BAU tiene impactos negativos en la sociedad. Al reducir el desarrollo al crecimiento económico, este modelo genera fracturas en el sistema social y aliena el desarrollo humano:

Un estudio revelador de Richard Wilkinson demuestra que mientras más grande es la brecha social entre ricos y pobres, mayores son los índices de problemas mentales, consumo de drogas, delincuencia, violencia, homicidios, estrés, ansiedad, mortandad infantil en un país. Además, el creciente deterioro de los ecosistemas tiene impactos desiguales en las sociedades. Los más pobres soportan una cuota desproporcionada de las consecuencias del desperdicio industrial y de los ecosistemas en peligro (Senge, 2010).

Por otro lado, el supeditar el desarrollo humano al crecimiento económico, genera una desconexión fundamental del entendimiento de nuestra propia naturaleza y de aquello que nos hace felices o alcanzar estados mentales positivos y saludables. De hecho, numerosos estudios han sugerido que algunas de las metas personales preferidas por la cultura económica de mercado libre están asociadas con niveles bajos de bienestar cuando son altamente valoradas . Deci y Ryan plantean que cuando los individuos persiguen y progresan en la consecución de metas personales intrínsecas que satisfacen sus necesidades psicológicas básicas de gregarismo, competencia y autonomía, benefician a su bienestar y felicidad; sin embargo, cuando persiguen metas extrínsecas como el dinero, atractivo físico o fama, están enfocados en obtener recompensas y la opinión positiva de otros, de tal manera que se involucran en comportamientos estresantes y egocéntricos que no satisfacen sus necesidades básicas. Es más, se ha demostrado que adolescentes especialmente orientados a la riqueza y éxito financiero tienen una gran susceptibilidad a varios desordenes psicológicos y a la ansiedad. (Deci y Ryan, 2000). Irónicamente, el mismo sistema educativo tiende a promover metas que no satisfacen las necesidades psicológicas básicas de los seres humanos y su autorealización y trascendencia, sino que se asocian negativamente al bienestar humano, y privilegian las “necesidades” del mercado.

A pesar de todo esto, los impactos negativos de las actividades económicas en el ambiente y la sociedad, bajo el viejo paradigma, son consideradas externalidades, y no se toman en consideración o simplemente no se gestionan. Lo peligroso de esta perspectiva es que la decisión de seguir impulsando el acumulación de riquezas materiales y crecimiento económico incluso cuando implica degradación social y ambiental puede ser vista como racional (Lodder y otros autores, 2014), porque aceptamos como ciertos los supuestos antropocéntricos y reduccionistas. De hecho, ¡todo nuestro proyecto de modernidad occidental está basado en la aceptación de estos paradigmas!

Vivimos en un mundo en donde las “leyes” de la economía son más importantes que la leyes de la vida. Pero la economía está tan fundamentalmente desconectada del mundo real, que es destructiva. No es una ciencia, por más que intente parecerlo. Y el verdadero precio de un modelo de desarrollo que prioriza el crecimiento económico y reduce la felicidad humana a la acumulación de riquezas materiales, es la vida, la nuestra, y la del resto de la biosfera.

Nos hemos vuelto esclavos de un sistema que persigue los fines equivocados y que nos está conduciendo — certeramente- a un camino de autodestrucción.

De hecho, a nivel global estamos alterando los sistemas naturales de la Tierra. Nos dirigimos en promedio, hacia un calentamiento de 3° centígrados en este siglo (Una condición que no hemos tenido durante los últimos 3 millones de años). Estamos en la sexta extinción masiva de especies, la primera extinción en masa causada por los seres humanos, otra especie del mundo (Una de estas seis, por cierto, fue cuando perdimos a los grandes dinosaurios, hace 65 millones de años).

No hay que ser un cineasta para imaginar todas las formas en que este proyecto de civilización podría ir mal. Pero por si te interesa, esta es una lista de películas ilustrativas: Mad Max Fury Road, Niños del hombre, Brave New World, Elysium, Wall-E, Maze Runner, etc

En Mad Max Fury Road, Tom Hardy resume su mundo así:

“cuando destruimos el mundo, cada uno de nosotros se destruyó en distintas maneras”


Deci, Edward; Ryan, Richard. 2000. The “ What “ And “ Why “ Of Goal Pursuits: Human Needs And The Self-Determination Of Behavior. Psychological Inquiry. Volumen 11, Número 4, Páginas 227–268.

Du Plessis, C. Brandon, P. 2014. An Ecological Worldview As Basis For A Regenerative Sustainability Paradigm For The Built Enviroment.

Du Plessis, Chrisna. 2012. Towards A Regenerative Paradigm For The Built Environment Building Research & Information. Volumen 40, Número 1, Páginas 7–22.

Lodder Marleen; Huffenreuter, Roebin; Braungart, Michael; Den Held, Diana .2014. “Desarrollo Sostenible Regenerativo: Hacia Un Enfoque Del Triple Top Line E Incremento De Externalidades Positivas Artículo Académico Para La 5ta Conferencia De Transiciones Hacia La Sostenibilidad, Agosto 27–29, 2014 Utrecht

Senge, Peter. 2010. La Revolución Necesaria.


Escrito por

Melissa Ingaruca Moreno

Exploradora de las ciencias de la sostenibilidad. Comunicadora y gestora de comunidades juveniles para el desarrollo sostenible.


Publicado en

Narrativas de cambio

Vivimos en una era donde el hombre le da forma al destino de la Tierra. Necesitamos narrativas que le den forma al destino del hombre.